A TAXA ROSA: PAGAMOS MÁIS POR SER MULLERES?


"Que las mujeres ganamos menos que los hombres por desempeñar el mismo trabajo era algo que ya sabíamos: la Organización Internacional del Trabajo revelaba el pasado 2015 que las españolas cobramos un 17% menos que los españoles pese a tener la misma formación y llevar a cabo las mismas funciones. Lo que quizá no sabíamos, aunque ya en el 95 había estudios que apuntaban a ello, es que tembién (y por si fuera poco), pagamos más por comprar los mismos productos. La responsable es la llamada tasa rosa, un impuesto por el cual  los productos de mujer son más caros que aquellos que tienen como público objetivo al hombre.

Haz la prueba. Ve al supermercado a comprar cuchillas de la marca X: si optas por las rosas, pagarás 5,95 por una unidad. Si escoges las azules, abonarás el mismo precio por tres. Si vas al estante de los perfumes, podrás llevarte uno de X firma y de 50 ml por 72 euros si eres mujer, mientras que si eres hombre, el precio se rebajará a 61 euros por el mismo frasco. Y así con el desodorante, el champú, las cremas... y con servicios como la peluquería o la lavandería.

¿La razón? La misma por la que una mujer con idéntica formación y experiencia cobra menos que un hombre por desempeñar el mismo trabajo: ninguna. La Universidad de California, ya en 1995, le puso nombre a esta realidad, tasa rosa, y la estudió para concluir en que, de media, las mujeres norteamericanas pagaban 1.400 dólares más al año que los hombres por productos y servicios similares.

Le preguntamos a Francisco Suay, coordinador del Master Universitario de Marketing de la Univesidad San Pablo Ceu Cardenal Herrera por las causas de estas diferencias de precios segmentadas por sexo. "Las empresas intentan maximizar sus beneficios y las mujeres gastan más en este tipo de servicios, por lo que para atraer al sexo masculino, las marcas han desarrollado en la mayoría de los casos una estrategia de precio de penetración más económico", nos cuenta.

Pero, ¿se da por hecho que la mujer es más exigente en sus hábitos de consumo en lo que a productos relacionados con la imagen e higiene personal se refiere? Francisco Suay piensa que sí. "En cosmética la mujer lleva tres generaciones consumiendo productos de belleza mientras que el hombre acaba de incorporarse al consumo en esta categoría. También hay un efecto de costes, pues la mayoría de la inversión en I+D+i en cosmética e higiene se hace para productos femeninos, aunque evidentemente en algunos casos las empresas aprovechan que las mujeres son más consumidoras para subir los precios".

En Europa, aunque no hay una institución que haya llevado a cabo un estudio de este tipo, sí que hay una organización que vela por los derechos de las consumidoras. Se llama Georgette Sand, es francesa y lleva desde 2014 denunciando los casos de tasa rosa que sus miembros encuentran en los supermercados y animando a la gente a que los comparta en redes con el hastag #Woman Tax. Tal fue el ruido que hizo esta asociación en el último año que la Asamblea Nacional francesa está investigando algunos casos.

En nuestro país, hace unos meses que los medios vienen rescatando la investigación (del 95) de la Universidad de California, poniendo el tema en el punto de mira de la opinión pública y haciendo evidente que en 20 años se ha avanzado entre poco y nada en lo que se refiere a esta escandalosa realidad que provoca, sin embargo, menos escándalo que un bebé en el Congreso".
Ana Iris Simón
20/01/2016
Telva

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