La cara oculta de la actriz Hedy Lamarr, posiblemente una de las mujeres más bellas de la historia, era la de una brillante ingeniera que desarrolló un sistema cifrado que impedía al enemigo interceptar torpedos, una patente que décadas después ha dado base tecnológica a nuestros millones de comunicaciones inalámbricas. Pero fueron sus besos los que se cotizaron. La semana pasada, la Academia de cine francesa anunciaba que este año su César de Honor será para Penélope Cruz y las dos primeras expresiones que justificaban tal distinción no parecían tener mucho que ver con su trabajo: Por ser “musa de grandes cineastas y esplendorosa belleza latina”. Alfred Hitchcock agradeció de este modo, en un homenaje que recibió a los 80 años, la influencia que en su vida y su carrera habían tenido cuatro personas: “La primera es una montadora cinematográfica, la segunda, una guionista, la tercera es la madre de mi hija Pat, y la cuarta es la cocinera más excelente que h...